EL AMOR MEJORA CON LOS DAÑOS

noviembre 29 de 2012

Aquí estás, una vez más, con el corazón roto. Creíste que él sería diferente y aquí estás dándote cuenta que todos son iguales. Sientes una terrible opresión en el pecho. Sientes que te falta el aire. Sientes que la vida no vale pena. Sientes que después de lo ocurrido, nada puede ser peor. Aquí estás con el corazón hecho trizas y yo tengo estas palabras para consolarte: ¡Te-lo-di-je!

Borraste su número de tu celular. Quemaste sus fotos. Le devolviste cada una de las cursilerías que te regaló. Y al intentar olvidarlo, sólo has reforzado su recuerdo. Y al intentar olvidarlo con aguardiente, a la mañana siguiente le sumaste al recuerdo un fuerte dolor de cabeza.

Hoy estás aquí con el corazón roto, porque no la viste venir. Ya tenías el nombre de tus futuros tres hijos, los dos perros y el canario. Ya habías pensado en comprar tumbas vecinas para que ni la muerte los separara. Pero hoy, todo eso se vino abajo.

A pesar de la anterior avalancha emocional, te tengo buenas noticias: la basura sentimental de alguien, pronto será el tesoro de otro. Es más, te tengo mejores noticias: el amor mejora con los daños.

Cupido seguirá disparándote, inclementemente, al centro de tu corazón, mientras olvida hacer lo mismo con tu ex. Sin embargo, cada vez te será más fácil esquivar sus venenosas flechas, a medida que vas superando estas ocho fases del despecho:

Fase 1 - Golpe al ego: Te citaron en un café lleno de gente, a sabiendas que el miedo al ridículo te autocensuraría. Te terminaron con un discurso recargado de clichés. Te tocó pagar el capuchino que te tomaste. Pero ya estás bien. Estás tranquila. No te terminaron, fue por mutuo acuerdo. La prueba fue superada… ¿cierto? Mentirosa.

Fase 2 - No eres tú, es él: ¿Por qué a ti? ¿Qué hiciste para merecer esto si lo diste todo? ¿Será que no naciste para el amor? ¿Será que él, más bien, tiene una crisis pasajera de esas raras que sólo le dan a ellos? Eso sería lógico, ¿porque quién te dejaría a ti? ¡A ti! Es momento de recurrir a tu infalible arma secreta: envíale un álbum de memorias –la servilleta de la primera cita, una foto del grafiti que te dedicó, la canción favorita de ambos, tu perfume rociado en cada una de las páginas, entre otras- e invítalo a reflexionar para que se percate de lo que perdió podría perder.

Fase 3 - Por tu gran culpa: Después que él ignora tus 47 llamadas perdidas, 12 mensajes de texto y 5 extensos correos electrónicos, recurres a darte golpes de pecho. Aseguras que por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa él prefiere la soledad a ti. Esta estrategia lastimera se la repites a familiares y amigos, para que así llegue a oídos de tu ex y venga a rescatarte de tu inminente suicidio.

Fase 4 - Furia endemoniada: “Él le tiene miedo al compromiso”, “Él es muy inmaduro para mí”, “Él se siente intimidado por las mujeres inteligentes”, “¡Él nunca me produjo un orgasmo!”, “¡Él es un eyaculador precoz!”, “¡Él lo tiene chiquito!”.

Fase 5 - Lipotusa: Es la luz dentro de la oscuridad. Es la única ventaja de que te hayan roto el corazón. Si los pantalones te aprietan, no te preocupes porque la depresión de esta fase te succiona los kilos de sobra, para devolverte tu mejor figura. Nada más tienes tiempo para llorar, llorar y llorar a moco tendido. Además, evitas cualquier invitación a comer donde te pregunten: “¿Y tu novio?”.

Fase 6 - De vuelta al mercado de lo usado: Después de salir por la puerta del concesionario, un automóvil nunca vuelve a venderse a precio de novedad. Especialmente cuando el último dueño no lo cuidó. Igual ocurre contigo y tú lo sabes. Por eso vuelves al gimnasio, cambias de look y renuevas el closet. Una carrocería preservada aumenta tus posibilidades de atrapar al adonis que te mereces, para que el desgraciado de tu ex se retuerza de los celos al verte aferrada, en un próximo encuentro casual, al musculoso brazo de tu nueva conquista.

Fase 7 - ¡Estoy feliz!: Al fin decides volver a la vida social, aunque pasito a pasito. Lejos de la parranda, cerca de un capuchino en el mismo café donde te terminaron, acompañada únicamente de tu dignidad resucitada. Y todo va bien, hasta que ves a tu ex llegar al sitio, con su nueva conquista.

Te enfurece que sea más bonita que tú, porque evidencia la superficialidad de tu ex. Te enfurece que sea más fea que tú, porque es increíble que te hayan cambiado por ‘eso’. Pero la peor parte es cuando él, después del saludo protocolario, te pregunta:

- ¿Y… cómo has estado?

Y… tú… sólo atinas a balbucear lo siguiente:

- Bien, eh… soy… ¡súper! Feliz, soy muy, muy, muy feliz. ¡Estoy pasando por la mala mejor época de mi vida!

Fase 8 - Venganza: La venganza es mala, eso dicen. También dicen que es dulce. Pinchar las llantas de su automóvil es dulce. Hacerle brujería para volverlo impotente es dulcísimo. Convertirte en una amiga cercana del mejor amigo de tu ex, es una venganza gourmet; la sola idea de imaginarte en la cama de su mejor amigo, haciendo las cosas que hizo y nunca hizo contigo, no le romperá el corazón pero sí le causará un dolor similar.


Al superar cada una de las anteriores fases, tu corazón habrá sanado y estará listo para el próximo rompimiento. Tendrás miedo que te vuelvan a hacer daño y tu profética paranoia tendrá razón, porque eventualmente ocurrirá. La buena noticia es que ya sabes qué esperar. La mejor noticia es que nadie se muere de amor; en otras palabras, una hamburguesa le hará más daño a tu corazón que el más profundo de los despechos.

Hasta una próxima verdad humanamente irracional, Amigos de lo Salvaje.

Lucano Divina
Comandante Macondo de la Revolución Animal
Selvas de Suramérica, noviembre 29 de 2012

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